En un nuevo episodio que pone de manifiesto la vulnerabilidad del sistema penitenciario ecuatoriano, las autoridades de seguridad lograron la recaptura de dos de los seis reclusos que se habían fugado de una prisión en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas. La evasión, ejecutada mediante la perforación de una de las paredes de las celdas, desató un despliegue inmediato de las fuerzas del orden en una nación que continúa batallando contra una profunda crisis de seguridad interna y el control de sus centros de reclusión.
Detalles de la fuga y el modus operandi
El escape se produjo en el pabellón de máxima seguridad del centro penitenciario. Según el reporte ofrecido por el coronel Lenin Peralta, jefe policial de la zona, la alerta inicial fue recibida a través del Servicio Integrado de Seguridad ECU-911. Al movilizarse al sitio, los agentes de la Policía Nacional constataron la existencia de un boquete en la pared de una celda ubicada en el segundo piso de la infraestructura.
Las investigaciones preliminares revelaron que el agujero conectaba directamente con un ducto diseñado para tuberías internas, un espacio que históricamente había sido utilizado por los internos para ocultar objetos prohibidos. Tras dañar este ducto, los prófugos lograron acceder a la parte trasera del pabellón, donde realizaron una segunda perforación. Posteriormente, los reclusos recorrieron una distancia aproximada de 80 metros a pie hasta alcanzar un río cercano, vía que utilizaron como ruta de escape hacia el exterior del recinto.
Perfil de los evadidos y respuesta gubernamental
La peligrosidad de los fugitivos ha encendido las alarmas en la opinión pública. De los seis hombres que lograron evadir los controles, tres cumplían condenas por el delito de violación, uno por asesinato, otro por robo y el último por tenencia ilícita de sustancias sujetas a fiscalización. La identidad de los dos recapturados no ha sido revelada en detalle, pero su detención fue confirmada por el ministro del Interior, John Reimberg.
A través de sus canales oficiales, el ministro Reimberg enfatizó la postura de tolerancia cero del Ejecutivo frente a estos hechos. El funcionario aseguró que los recapturados serán trasladados a ‘El Encuentro’, la nueva prisión de máxima seguridad impulsada por el gobierno del presidente Daniel Noboa. Este centro penitenciario, inspirado en el modelo de reclusión de El Salvador bajo la gestión de Nayib Bukele, está diseñado para albergar a los perfiles criminales de mayor riesgo bajo regímenes de estricto aislamiento.
La crisis carcelaria en el contexto nacional
Este incidente se suma a la larga lista de eventos que sitúan a las cárceles de Ecuador como el epicentro de la violencia criminal que azota al país. Desde el año 2021, más de 600 reclusos han perdido la vida en el interior de los penales, la gran mayoría víctimas de masacres perpetradas durante enfrentamientos armados entre bandas delictivas rivales que se disputan el control de los pabellones.
Diversos organismos internacionales, entre ellos la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado, han advertido de manera reiterada que las prisiones ecuatorianas operan frecuentemente como centros de mando y control. Desde allí, los líderes de las principales organizaciones delictivas coordinan actividades ilícitas externas, tales como el narcotráfico, la extorsión y la planificación de atentados, lo que convierte la seguridad de estos recintos en un asunto de seguridad nacional de máxima prioridad para el Estado.

