Dilmara Jiménez, ingeniera venezolana, denunció una agresión xenofóbica sufrida junto a su familia en el mercado La Vega de Santiago de Chile el pasado viernes.
Mientras desayunaban frente a un puesto de verduras, el encargado del local les exigió retirar el carro de compras con insultos ofensivos y discriminatorios.
Jiménez pidió respeto, pero recibió como respuesta gritos como “vete para tu país”, lo que desató una violenta reacción por parte de los comerciantes.
Una trabajadora lanzó una fruta que impactó a otra persona, luego jaló el cabello de la madre de Jiménez, iniciando la agresión física.
La agresión xenofóbica en Chile reabre el debate sobre violencia contra migrantes
Dilmara intentó defender a su madre, pero la golpearon y patearon en el suelo mientras otros se sumaban al ataque al saber que eran venezolanos.
Su hermana, madre y novio también resultaron heridos, y los agresores intentaron arrebatarle el teléfono con el que grababa la situación.
Tras el ataque, acudieron a Carabineros para denunciar, pero los obligaron a realizar un examen forense antes de formalizar la acusación.
Además, les informaron que debían regresar días después, lo que generó dudas sobre la gestión del caso y posibles actos de impunidad.
La denuncia pública en redes sociales ha generado indignación y reavivado el debate sobre la creciente agresión xenofóbica en Chile.
Organizaciones de derechos humanos han exigido una investigación transparente y sanciones ejemplares contra los responsables del ataque.
Jiménez expresó que nunca imaginó vivir una experiencia tan dolorosa en un país donde buscaba seguridad y oportunidades para su familia.
La comunidad venezolana en Chile ha manifestado su apoyo y exigido mayor protección ante actos de violencia motivados por nacionalidad.
Este caso evidencia la urgencia de fortalecer políticas de integración y respeto hacia los migrantes en contextos de convivencia cotidiana.
La agresión xenofóbica sufrida por esta familia no debe quedar impune ni repetirse en ninguna parte del continente.
Es momento de construir sociedades más empáticas, donde la diversidad cultural la valoren y no se convierta en motivo de agresión.

