El director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, calificó como acertado el enfoque de incremento responsable mientras propone un ajuste de bonos en dólares para los trabajadores.
Dicha medida busca atender a ocho millones de personas que integran la nómina pública nacional ante una inflación acumulada que ya supera el seiscientos por ciento.
Por consiguiente, el especialista sostiene que el Estado debe priorizar la sostenibilidad para evitar un colapso del sistema monetario durante este año dos mil veintiséis.
Oliveros advierte que cualquier cambio debe ejecutarse con suma prudencia para no recurrir a la emisión de dinero sin respaldo que dispare nuevamente los precios.
Detalles del ajuste de bonos en dólares
El economista detalló que esta bonificación temporal debería situarse entre doscientos y doscientos cincuenta dólares mientras se logran ejecutar cambios estructurales de fondo.
Asimismo, el ajuste de bonos en dólares permitiría aliviar la carga económica familiar sin presionar inmediatamente el salario base, evitando así un efecto inflacionario.
Para lograr este objetivo, resulta fundamental reestructurar el Banco Central de Venezuela y normalizar todas sus operaciones internacionales bajo un equipo técnico renovado.
La propuesta de un ajuste de bonos en divisas se complementa con la necesidad de reformar los sistemas pensional, laboral y fiscal para aliviar las finanzas del Estado.
Proyecciones para la recuperación financiera
Oliveros mencionó que la falta de control sobre la brecha cambiaria presiona diariamente los costos de vida, forzando posiblemente hacia una dolarización formal.
En consecuencia, el ajuste de bonos en dólares representa una solución inmediata pero insuficiente si no se incrementa la productividad dentro de los sectores industriales.
El análisis deja claro que el camino hacia la recuperación exige privatizaciones estratégicas para reducir gastos y mejorar la eficiencia de los servicios públicos básicos.
Finalmente, la implementación de un ajuste de bonos en dólares permitiría transitar hacia una estabilidad proyectada, aprovechando los ingresos petroleros actuales con una gestión fiscal mucho más responsable.

