El consumo de cazón ha encendido las alarmas entre científicos venezolanos, quienes advierten que esta práctica tradicional podría estar afectando gravemente el equilibrio marino.
La campaña “No comas cazón” busca generar conciencia sobre las consecuencias ambientales de este hábito alimenticio.
Aunque es un ingrediente común en platos típicos, expertos señalan que su consumo implica la captura de tiburones jóvenes, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de estas especies.
Cazón: una tradición que amenaza especies marinas
De acuerdo con especialistas, el término no se refiere a una especie específica, sino que se utiliza para comercializar tiburones pequeños. En la mayoría de los casos, se trata de ejemplares que no han alcanzado la madurez sexual.
Esto ocurre porque la carne de los tiburones adultos contiene altos niveles de urea y amoníaco, lo que afecta su sabor. Por esta razón, la pesca se concentra en crías, lo que impide la reproducción natural de las especies.
Investigaciones recientes indican que muchas de estas crías pertenecen a especies en peligro crítico, como algunos tipos de tiburón martillo. Además, expertos advierten que consumir cazón equivale, en muchos casos, a ingerir “bebés de tiburón”, lo que agrava la disminución de sus poblaciones.
Impacto ecológico del consumo de tiburones
Los científicos destacan que los tiburones cumplen un rol fundamental en los océanos. Como depredadores tope, ayudan a mantener el equilibrio de otras especies marinas.
Al eliminar individuos enfermos o débiles, contribuyen a la salud de poblaciones como el pargo o la carite. Sin embargo, su desaparición genera un efecto en cadena que afecta todo el ecosistema.
Sin tiburones, aumentan los depredadores intermedios que consumen especies clave para la limpieza de arrecifes. Esto puede provocar el deterioro del coral y la pérdida de biodiversidad marina.
Ante este panorama, los especialistas insisten en reducir el consumo de cazón y promover prácticas más sostenibles.
La campaña busca que los ciudadanos comprendan que preservar estas especies es esencial para garantizar el equilibrio de los océanos y el futuro de la pesca.

