Las intensas precipitaciones han encendido una alerta por suelos saturados en varias regiones del país. Octubre aún no termina y ya se han acumulado 107 mm de lluvia, acercándose al promedio mensual de 136 mm. Esta situación preocupa a expertos como el ingeniero hidrometeorológico Valdemar Andrade, quien advierte sobre los riesgos geológicos.
Durante una entrevista en Shirley Radio, Andrade explicó que el tradicional cordonazo de San Francisco no se presentó como de costumbre. En lugar de cubrir toda el área metropolitana, se manifestaron lluvias intensas pero localizadas, acompañadas de descargas eléctricas y vientos fuertes. El especialista las denominó “mini cordonazos”, por su comportamiento convectivo y disperso, por lo que necesario estar alerta ante suelos saturados.
Además, señaló que en 12 de los 14 días transcurridos del mes se han registrado lluvias. Esta frecuencia ha provocado una saturación del suelo que podría derivar en deslizamientos, especialmente en zonas con pendientes o geología frágil. Por ello, se recomienda monitorear constantemente las áreas vulnerables.
La alerta por suelos saturados no solo implica riesgos estructurales, sino también amenazas para comunidades rurales y urbanas. Las autoridades deben actuar con rapidez para prevenir emergencias. En este contexto, la planificación urbana y la gestión ambiental cobran mayor relevancia.
Aunque algunos sectores han recibido lluvias moderadas, otros han enfrentado tormentas intensas que superan los niveles esperados. Esta variabilidad climática exige mayor precisión en los pronósticos y una respuesta coordinada entre organismos de protección civil ante suelos saturados
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El fenómeno de los mini cordonazos podría repetirse en los próximos días. Por eso, se insta a la población a mantenerse informada y tomar precauciones. La alerta por suelos saturados debe ser atendida con seriedad.
Finalmente, Andrade reiteró que octubre aún no ha terminado, y las lluvias podrían intensificarse. La prevención es clave para evitar tragedias. La naturaleza no espera, y los suelos saturados son una amenaza latente.
La prevención climática es vital: suelos saturados pueden causar emergencias si no se actúa pronto.

