El Gobierno de Venezuela denunció un presunto ataque de falsa bandera, tras capturar a un grupo mercenario con vínculos directos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Según el comunicado oficial, los detenidos revelaron planes para generar un conflicto armado desde aguas cercanas a Trinidad y Tobago, bajo coordinación del Comando Sur estadounidense.
Las maniobras militares entre Estados Unidos y Trinidad y Tobago, realizadas del 26 al 30 de octubre, fueron calificadas como provocación hostil y amenaza regional.
El arribo del destructor USS Gravely a Puerto España intensificó el despliegue naval, generando preocupación en Caracas por el posible ataque de falsa bandera.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez compartió el comunicado, alertando sobre el riesgo de una confrontación militar impulsada desde territorio trinitense o venezolano.
El ataque de falsa bandera y la tensión geopolítica en el Caribe
El Gobierno de Maduro acusó directamente a Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago, de entregar la soberanía nacional a intereses militares extranjeros.
Según Caracas, el país caribeño se ha convertido en un “portaviones” subordinado a Estados Unidos, facilitando operaciones encubiertas contra Venezuela.
La denuncia también menciona que los ejercicios militares afectan a pescadores trinitenses, víctimas de violencia estatal en medio del despliegue naval. El ataque de falsa bandera, según el Ejecutivo venezolano, busca justificar una intervención militar y desestabilizar la paz en el Caribe.
Trinidad y Tobago respondió defendiendo las maniobras como parte de la cooperación internacional contra el crimen transnacional y el narcotráfico.
Expertos en geopolítica advierten que este tipo de acusaciones pueden escalar rápidamente si no se gestionan mediante canales diplomáticos y verificación independiente.
La captura del grupo mercenario ha generado inquietud en la región, especialmente por la implicación directa de agencias de inteligencia extranjeras.
El ataque de falsa bandera, si se confirma, representaría una grave violación del derecho internacional y un precedente peligroso para la estabilidad regional.
Venezuela ha solicitado apoyo de organismos multilaterales para investigar los hechos y evitar una escalada militar en el Caribe. La comunidad internacional observa con atención. La paz regional depende de la transparencia, el diálogo y el respeto a la soberanía de los pueblos.

