Donald Trump lanzó una advertencia directa: si no se cierran los campos de drogas en Colombia, Estados Unidos lo hará sin contemplaciones ni diplomacia. El presidente estadounidense acusó a Gustavo Petro de promover cultivos ilícitos, calificándolo como un líder del narcotráfico que ignora la crisis generada por las drogas.
A través de Truth Social, Trump afirmó que Colombia se convirtió en el mayor productor de narcóticos, afectando gravemente a la sociedad estadounidense. Además, suspendió todos los pagos y subsidios hacia Colombia, alegando que la ayuda representa una estafa prolongada contra los intereses de América.
Este anuncio marca un punto crítico en las relaciones bilaterales, generando tensión diplomática y preocupación en sectores políticos y sociales colombianos.
Trump exige cerrar los campos de drogas en Colombia y amenaza con intervención directa
El mandatario estadounidense compartió imágenes de un ataque naval contra presuntos narcoterroristas venezolanos que transportaban drogas hacia territorio norteamericano. Según Trump, tres hombres murieron durante la operación, la cual se ejecutó en aguas internacionales bajo jurisdicción del Comando Sur.
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Petro respondió afirmando que la lancha bombardeada era colombiana y que el fallecido podría ser un pescador local llamado Alejandro Carranza. El presidente colombiano pidió a la Fiscalía investigar el hecho y brindar protección inmediata a los familiares del presunto pescador.
También solicitó que se vincule este caso con víctimas de Trinidad y Tobago para iniciar acciones judiciales internacionales.
Este conflicto revela una fractura profunda entre ambos gobiernos, donde la lucha contra el narcotráfico se convierte en eje de confrontación.
Mientras Trump endurece su discurso, Petro insiste en esclarecer los hechos y proteger a los ciudadanos afectados por las operaciones militares. La comunidad internacional observa con atención, pues este episodio podría escalar hacia una crisis diplomática de mayor alcance.
Es urgente que se establezca un canal de diálogo transparente, que permita abordar el problema sin vulnerar derechos humanos.
Cerrar los campos de drogas en Colombia exige cooperación, no amenazas, para lograr soluciones sostenibles y respetuosas entre naciones.

