La confiscación de buque venezolano frente a las costas del país generó un nuevo episodio de tensión internacional, tras la acción anunciada por Estados Unidos.
El bloque ALBA, conformado por diez países, exigió la restitución inmediata del navío, calificando la medida estadounidense como vulgar piratería y violación del derecho internacional.
En un comunicado oficial, la alianza denunció que la confiscación de buque venezolano constituye un ataque directo contra la soberanía y un precedente diplomático preocupante.
Los países miembros señalaron que este hecho se suma al despojo criminal de Citgo, filial de Pdvsa en Estados Unidos, actualmente bajo subasta judicial.
Además, destacaron que la confiscación de buque venezolano refleja una estrategia de saqueo destinada a apropiarse de recursos energéticos, lo que incrementa la tensión política y económica regional.
El bloque rechazó con absoluta firmeza lo que calificó como agresión imperial y ratificó su respaldo total al pueblo y Gobierno de Venezuela.
Confiscación de buque venezolano preocupa a organismos internacionales
Asimismo, ALBA exhortó a organismos multilaterales, regionales y globales a pronunciarse con urgencia ante esta violación abierta de la legalidad internacional y el derecho soberano.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció que su país interceptó y confiscó un petrolero frente a las costas venezolanas, aumentando la tensión bilateral con Caracas.
“Acabamos de incautar un petrolero muy grande en la costa de Venezuela”, declaró Trump durante una mesa redonda con empresarios en la Casa Blanca.
Según The New York Times, el buque Skipper navegaba con falsa bandera y fue incautado por orden judicial debido a vínculos previos con contrabando iraní.
Aunque transportaba crudo venezolano, el petrolero confiscado enarbolaba falsamente bandera de Guyana, país vecino que respalda el despliegue militar estadounidense en el Caribe desde agosto.
El Departamento de Administración Marítima de Guyana aclaró mediante comunicado que el buque Skipper no está registrado en ese país, desmintiendo cualquier vínculo oficial.
La confiscación de buque venezolano se convierte en un nuevo foco de tensión internacional, con denuncias de piratería y reclamos de soberanía que mantienen la crisis abierta.
