El presidente Donald Trump encendió las alarmas en Europa tras reclamar formalmente el control de Groenlandia como un interés estratégico fundamental para la seguridad estadounidense.
Según reveló el periodista Nick Schifrin, el mandatario envió una carta explosiva al primer ministro de Noruega vinculando este interés con el Premio Nobel.
Trump afirmó que, al no recibir el galardón por detener ocho guerras, ya no siente la obligación de priorizar únicamente la paz en sus decisiones.
Reclamos estratégicos sobre el control de Groenlandia
Luego, el personal del Consejo de Seguridad Nacional distribuyó el mensaje a varios embajadores europeos acreditados en Washington para comunicar la nueva postura del presidente.
El mandatario cuestionó abiertamente la soberanía danesa sobre la isla, asegurando que Dinamarca carece de la capacidad necesaria para proteger el territorio frente a potenciales enemigos.
Además, el presidente puso en duda el derecho de propiedad danés alegando que no existen documentos escritos que respalden legalmente la posesión del vasto territorio.
Trump argumentó que barcos estadounidenses también atracaron allí hace cientos de años, invalidando así los reclamos históricos exclusivos que mantiene el país nórdico actualmente.
Sin embargo, el mandatario vinculó su exigencia sobre el control de Groenlandia con su gestión dentro de la OTAN, exigiendo mayor reciprocidad para los intereses norteamericanos.
El presidente aseguró que realizó más aportes a la alianza atlántica que cualquier otro líder desde su fundación, justificando así sus actuales demandas territoriales internacionales.
Por consiguiente, el mundo no gozará de seguridad plena sin el control de Groenlandia por parte de Washington, concluyó el mandatario en su polémica misiva.
La filtración generó una respuesta inmediata de los líderes europeos, quienes observan con preocupación el giro agresivo que tomó la política exterior de la Casa Blanca.
Mientras tanto, el gobierno danés reafirma que la isla no está en venta. La Casa Blanca busca consolidar el control de Groenlandia mediante presiones diplomáticas.

