El Real Madrid ha logrado pasar a los cuartos de final en la ruleta rusa de los penaltis y deja, una vez más, apeado al Atlético de Madrid de la Champions League. Los rojiblancos lograron ganar el partido por la mínima (1-0) y forzar la prórroga, pero la mala suerte hizo que en la tanda de los once metros el gol de Julián Álvarez, que hubiese sido el 2-2, no subiese al marcador tras resbalarse y golpear el balón con los dos pies. También falló Lucas Vázquez y Marcos Llorente, que mandó su disparo al travesaño. Rüdiger se encargó de lanzar el útlimo de la tanda, el que les ha dado el pase a los cuartos de final, aunque con suspense, Oblak casi lo detuvo.
El alemán quiso asumir la responsabilidad de tirar el último penalti, como ocurrió el año pasado ante el Manchester City, y volvió a repetir la misma carrera eufórica ante la atónita mirada del portero esloveno, que no se lo podía creer, tuvo el balón casi controlado entre su cupero y su brazo, pero finalmente y, tras una breve pausa, se acabó colando hasta el fondo de la red. Ahora, el Arsenal espera en cuartos a los de Ancelotti.
El partido arrancó de la mejor manera posible para el Atlético
El partido arrancó de la mejor manera posible para el Atlético, que logró empatar la eliminatoria a los 30 segundos de juego, en la primera jugada que enlazaban. Rodrigo de Paul se coló por la derecha hasta el fondo de la línea y sacó el centro para Julián Álvarez en el primer palo, que la tocó de refilón para la llegada desde la segunda línea de Gallagher. El inglés no perdonó a Courtois y subió el 1-0 que ponía las tablas en una eliminatoria que se ponía de cara para los locales.
Apelaba el ‘Cholo’ antes del duelo al plus que le tenía que dar la afición a sus jugadores para logar la remontada y el público respondió de la mejor manera posible. El gol de británico hizo estallar de alegría un Metropolitano teñido de rojo. El Atlético no se preocupó por tener el balón y se lo dejó al Madrid.
Con el 2-2 en la general, y todo el partido por delante, el duelo fue muy parecido al de la semana pasada, con un Atleti que daba la sensación de tener un plus más que el Real Madrid en la Champions, que se ahogaba con la bola, pasándola de lado a lado sin ser capaz de encontrar esa oportunidad ante el buen repliegue planteado por Simeone. Esta vez no se dejó sorprender por Rodrygo y decidió que fuese Reinildo el que se encargase de amargarle la noche.
Los rojiblancos esperaban su oportunidad en su área, con dos líneas bien juntas que vasculaban como un ejército de hormigas de lado a lado, sin dejar espacios y esperando para montar la contra. Julián Álvarez tuvo un buen par de ocasiones en la primera parte con sendos latigazos bien atajados por Courtois.
Vinicius no tiene su noche
En la Champions el paso por los vestuarios no mejoró la versión de un Real Madrid que se volvió a ver superado en el incio con una nueva oportunidad de Julián Álvarez que casi acaba el el 2-0. El Argentino volvió a guisarse él solo la oportunidad con un gran disparo que volvió a despejar el meta belga del Madrid.
Los blancos solo encontraron el hueco pasada la hora de juego, en una contra con un balón a la carrera casi desde el medio del campo para M’bappé, que logró conducir hasta dentro del área, zafarse de Giménez y provocar el penalti de Lenglet. El francés necesitó muy poco para generar la ocasión que terminó con la pena máxima, pero fue Vinicius el encargado de lanzarlo.
El brasileño, que no tuvo su noche, mandó el disparo por encima del travesaño, tras una nefasta ejecución. El ‘7’ del Madrid se llevaba las manos a la cabeza, sabía que en este tipo de partidos esos fallos pueden costar la eliminación.
El Madrid encontró su mejor versión en los minutos finales
A pesar del error y el coste anímico que tenía errar esa ocasión, el Real Madrid encontró su mejor versión en la Champions en los minutos finales y no fue una casualidad. Antes de que se produjese la pena máxima, Ancelotti decidió hacer un doble cambio y dio entrada a Lucas Vázquez y a Camavinga, se marcharon Tchouameni y Modric. Esa decisión hizo que Valverde dejase el lateral derecho para irse a ocupar el centro del campo que, unido al paso adelante que dio Bellingham en el tramo final, mejoró mucho la versión que dio el Madrid hasta ese momento.
El tiempo reglamentario se acabó con el 1-0 en el marcador y el 2-2 en la eliminatoria, lo que llevó el choque a la media hora de prórroga, que dominó con más frescura el Real Madrid hasta que se llegó a la suerte de los penaltis. Es esfuerzo de los dos equipos solo iba a tener recompensa para uno.
La suerte de los penaltis cae del lado blanco
Comenzó lanzando M’bappé y no defraudó, engaño a Oblak de pleno (1-0). El turno de réplica llegó de los pies de Sorloth, que lanzó al mismo lado que su rival con el mismo resultado, el gol (1-1).
Se ponía la cosa interesante y nadie quería ser el primero en fallar y asumió la responsabildiad de tirar el segundo de los blancos Bellingham, quien también apostó por poner el balón al mismo lado que sus dos predecesores, (2-1).
Fue entonces cuando llegó el drama de la noche, le tocaba disparar a Julián Álvarez y el argentino, a pesar de resbalarse, logró batir a Courtois, pero la alegría del empate duró poco, se analizó el tanto y quedó anulado por golpear el balón con los dos pies.
El gol del Madrid acabó con las esperanzas del Atlético
Valverde se encargó de consolidar el ‘break’ con un disparo impoluto que no pudo atrapar Oblak (3-1). Ahora, la presión estaba completamente en el lado rojiblanco. Fue Correa el encargado de asumir el riesgo y no falló (3-2). Una esperanza rojiblanca que se desató con la parada de Oblak a Lucas Vázquez, la presión regresaba al lado blanco.
Otro al que no le pesa asumir galones en momentos complicados es a Llorente, que decidió quedarse con la responsablidad del todo o la nada. El jugador madrileño apostó todas las fichas al rojo y falló, estrelló su potente disparo en el travesaño. El Atlético dejó de depender de sí mismo y ahora, el gol del Madrid acabaría con todas sus esperanzas.
Fue Rüdiger el que se encargó de decir ¡Aquí estoy yo! El alemán, como hiciese el año pasado ante el City, cogió el balón con mucha seguridad y lo colocó en el punto de penalti, lo miro, dio uno pasos atrás y, tras una breve carrerilla, sacó un disparo raso a la derecha de Oblak, que acertó en el lado al que tirarse y estuvo a punto de detenerlo, pero cuando parecía que el milagro llegaba, se le soló por debajo del cuerpo (4-2).
Una vez más, la suerte de los penaltis sonreía al Real Madrid, que ahora se verá las caras en cuartos con el Arsenal, el vergudo del PSV.
RTVE/RDN

