Por Soc. Enrique Parra
El origen del fascismo se ubica históricamente en Italia después de la primera guerra mundial en el periodo identificado como entreguerras, en la primera mitad del S.XX bajo el poder dictatorial de Benito Mussolini, quien fue el líder fundador del Partido Nacional Fascista.
Dicha organización política estuvo fundamentada en la praxis fascista, sustentada en el desarrollo político y programático determinado por el totalitarismo, régimen de violencia, exterminio de colectivos humanos, racismo, clasismo, exclusión social, terrorismo, anexion territorial y la concepción ideológica liberal promovida por la extrema derecha, en función de sus intereses capitalista.
Asimismo, se ubica históricamente en la propia Europa occidental otros movimientos políticos ideológicos de confluencia con el fascismo italiano, como lo fue fundamentalmente el nazismo en Alemania con el liderazgo de Adolf Hitler.
Luego entonces, el fascismo y el nazismo tienen su máxima expresión en la violencia cruenta y desastrosa que impregnó los acontecimientos políticos, económicos, sociales y militares en el desarrollo de la segunda guerra mundial.
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Necesario es precisar que la hegemonía y dominación del nazifascismo en Italia y Alemania fueron determinadas por diversos, dispersos y álgidos desencadenantes sociopolíticos, por la consolidación política organizativa del Partido Nacional Fascista de Italia y el Partido Obrero Nacionalsocialista Alemán y la segunda guerra mundial conducida bajo la figura del dictador militar: Mussolini el ‘Duce» y Hitler el «Führer».
No obstante, ante el avance de la hegemonía política y geopolítica del nazifascismo en Europa, otros países son cooptados instaurando regímenes totalitarios que proscriben todo vestigio de democracia, entre ellos la Francia de Vichy bajo la conducción de Pétain y la España de Francisco Franco o dictadura franquista, fundamentada ideológicamente en el nacionalcatolicismo y en el partido político falange española.
Así pues, son Italia y Alemania los que alcanzaron mayor desarrollo de esas formas de «capitalismo de excepción», dada la alianza del liderazgo político nazifascista, con los poderosos sectores del capital industrial y financiero.
Tal alianza política se produce frente a la incapacidad de las oligarquías industriales y financieras para enfrentar, contener y estabilizar mediante las debilitadas democracias liberales la creciente convulsión sociopolítica protagonizada por el movimiento obrero organizado, con claros rasgos ideológicos y programáticos revolucionarios por la influencia de la fuerza política e ideológica del triunfo de la revolución soviética en 1917; la cual fue asumida como amenaza frente al capitalismo, que avanzaba en su ambición de dominación hegemónica mundial.
Hoy por hoy, la dimensión ideológica del fascismo italiano y el nazismo alemán, han evolucionado en lo que se conceptualiza como neofascismo, no obstante, éste permanece determinado por la historia, rasgos y características originales.
De forma tal, que las acciones en el mundo de los movimientos políticos neofascistas que sufren conglomerados humanos actualmente, son reacciones políticamente antiéticas de terrorismo con niveles de violencia destructiva y genocida, como consecuencia de la transformación política y el cambio social revolucionario de liberación, que encauzan los pueblos sojuzgados, oprimidos y expoliados.
Hay que decir, que el nazifascismo no ha sido derrotado aún pervive, logra erguirse cuando el poder politico detentado por la burguesia dominante en el seno de las democracias liberales, comienza a perder fuerza y se percibe derrotado como poder garante del control de las oligarquías transnacionales, de la distorsión etnica-religiosa, del anexionismo territorial y de la sustentación de la inmoral hegemonía occidental unipolar, del imperialismo norteamericano.
En la actualidad en Venezuela la ultraderecha echa mano del comportamiento político neofascista, para preservar sus intereses neoliberales desnacionalizados y entreguistas ante el avance y consolidación del poder popular como vanguardia de la Revolución Bolivariana.
En razón de ello, se empeñan tozudamente en hacerse con el poder político intentando agitación social radicalizada, en alianza con bandas armadas antisociales y promoviendo condiciones para que el país sea invadido y devastado por ejércitos y/o mercenarios extranjeros.
Es así como todas sus acciones político terroristas, pretenden arrasar la nación para ejercer el poder sobre muerte, desolación y ruinas obteniendo las migajas del botin, a cambio de entregar los ingente recursos naturales del país y nutrir la vorágine del poder capitalista, en su decadente etapa imperialista.
ENTREVEO N° 124/RDN
Maracaibo, 16/12/2024

