La Casa Blanca reaccionó hoy al informe del New York Times. Además, la flota fantasma venezolana representa un desafío creciente para operaciones marítimas y seguridad internacional.
La portavoz Anna Kelly explicó que el supertanquero Centuries operaba con bandera falsa. Asimismo, transportaba crudo de PDVSA, lo que lo convirtió en objetivo inmediato de la operación.
El reporte del New York Times señaló que el buque no figuraba en listas oficiales de sanciones. Por lo tanto, surgieron dudas sobre la legalidad del procedimiento aplicado.
Flota fantasma venezolana bajo escrutinio internacional
Sin embargo, la Casa Blanca sostuvo que la procedencia del petróleo y las identidades fraudulentas justifican la interceptación. En cambio, no fue necesaria una orden administrativa de la OFAC.
Bloomberg confirmó que los dos millones de barriles transportados pertenecían a una empresa china. De hecho, ese dato añadió un componente internacional al caso del supertanquero Centuries.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró que las operaciones de interceptación continuarán. Mientras tanto, respondió a críticas sobre posibles violaciones al derecho internacional y libre navegación marítima.
La flota fantasma venezolana, mencionada en múltiples reportes, se ha convertido en símbolo de estrategias diseñadas para evadir sanciones. Además, mantiene el flujo de crudo sancionado.
Expertos advierten que estas prácticas incrementan tensiones diplomáticas. Asimismo, ponen en riesgo acuerdos multilaterales sobre comercio energético y seguridad marítima internacional.
Finalmente, la Casa Blanca reiteró que seguirá actuando contra la flota fantasma venezolana. Por consiguiente, subrayó que la seguridad energética y la transparencia marítima son prioridades inquebrantables.
La controversia sobre el supertanquero Centuries refleja tensiones crecientes entre regulaciones internacionales y estrategias de evasión. El caso expone cómo la flota fantasma venezolana desafía mecanismos de control marítimo.
Mientras tanto, la Casa Blanca insiste en mantener operaciones de interceptación. Autoridades destacan que la seguridad energética y la transparencia marítima seguirán siendo prioridades dentro de la política internacional estadounidense.

