El huracán Melissa arrasó con todo a su paso por Jamaica, dejando una estela de destrucción, dolor y una nación que lucha por mantenerse en pie.
Ráfagas de viento alcanzaron los 295 kilómetros por hora, arrancaron techos, derribaron árboles y dejaron sin electricidad a más de 240.000 personas en toda la isla.
Imágenes que circulan en redes sociales muestran calles convertidas en ríos, viviendas colapsadas y familias enteras que buscan refugio en escuelas y centros comunitarios improvisados.
La Cruz Roja estima que el huracán Melissa afectó directamente a al menos 1.5 millones de personas en Jamaica, generando una emergencia humanitaria urgente.
El primer ministro Andrew Holness declaró al país como “zona catastrófica” y activó protocolos de emergencia para solicitar ayuda internacional y enfrentar la crisis.
La ONU calificó al huracán Melissa como “la tormenta del siglo en Jamaica” y alertó sobre el riesgo de una emergencia prolongada por falta de recursos.
Huracán Melissa deja a Jamaica en estado de catástrofe nacional
Las autoridades informaron que la marejada ciclónica alcanzó cuatro metros, provocó penetraciones de agua en comunidades costeras como Treasure Beach, Negril y Whitehouse.
El Centro Nacional de Huracanes de EE. UU. pronosticó lluvias de hasta un metro en zonas montañosas, lo que podría generar deslizamientos de tierra masivos. huracán Melissa
Más de 800 refugios recibieron a familias desplazadas por las inundaciones, aunque muchos ya operan al límite de su capacidad en varias regiones.
Hospitales funcionan con generadores de emergencia, mientras carreteras principales permanecen bloqueadas por escombros que dificultan el acceso a las zonas más afectadas.
En medio del caos, también surgen historias de solidaridad: vecinos comparten alimentos, rescatistas salvan vidas y voluntarios organizan centros de acopio comunitarios.
La comunidad internacional comenzó a responder, y países como Canadá y México enviaron ayuda humanitaria, medicinas y equipos de rescate especializados.
Expertos advierten que la recuperación tomará tiempo y recursos, por lo que Jamaica necesitará apoyo sostenido durante los próximos meses.
Hoy, mientras el huracán Melissa se aleja, Jamaica se levanta desde las ruinas con dignidad, fuerza colectiva y una esperanza que no se rinde.

