El cantante colombiano Maluma ha decidido romper el silencio sobre una de las facetas más complejas y menos visibles de su exitosa carrera internacional. Durante un panel sobre salud mental en la Semana Billboard de la Música Latina, celebrada en Miami, el intérprete de «Felices los 4» confesó públicamente que la presión constante por mantener una imagen física perfecta y un cuerpo extremadamente tonificado lo llevó a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), del cual no fue consciente durante mucho tiempo.
La obsesión silenciosa detrás de las campañas publicitarias
El artista de Medellín explicó que la exigencia de lucir un abdomen marcado para importantes campañas publicitarias de marcas globales, como Calvin Klein, lo sometió a una tensión psicológica insostenible. «Yo antes tenía una obsesión con la comida, yo tenía un desorden alimenticio y yo no sabía», admitió con crudeza ante la audiencia. Maluma relató que los plazos de la industria de la moda y el entretenimiento son implacables, obligándolo a buscar resultados extremos en periodos de tiempo inviables, lo que afectó gravemente su bienestar emocional y mental.
Métodos extremos y la influencia del entorno
El cantante describió cómo la urgencia por cumplir con los estándares estéticos lo llevaba a cuestionarse cómo perder grasa corporal en apenas dos semanas. En este proceso, Maluma señaló que estuvo rodeado de personas a las que admiraba profesionalmente, pero cuya función consistía en imponerle restricciones alimenticias severas y potencialmente peligrosas. «Tenía a mi lado a personas que admiro, pero su labor era decirme que en 15 días había que tomar agua, comer pollo, lechuga y chao», recordó el colombiano, evidenciando las dinámicas nocivas que a menudo se normalizan en los círculos de alta exigencia física.
Consecuencias físicas y el camino hacia la recuperación
Esta estricta rutina y la desnutrición selectiva desencadenaron un estado de estrés crónico que se manifestó con síntomas físicos como dolores de cabeza constantes. La situación se agudizó con la llegada de su primera hija, París, momento en el que el cantante decidió priorizar su salud integral. Para superar el trastorno, el artista comenzó a asistir a terapia diaria y adoptó herramientas de crecimiento personal, como las lecturas de hábitos saludables, logrando redefinir por completo su relación con la alimentación.
Un mensaje de concientización sobre la salud mental
Aunque el trastorno alimenticio forma parte de su pasado, Maluma reconoció con honestidad que la ansiedad sigue siendo un desafío diario en su vida y que no pretende vender una falsa imagen de perfección. Actualmente, el colombiano promueve una filosofía de bienestar basada en escuchar al cuerpo y consumir alimentos reales cuando se tiene hambre, enfatizando la importancia de «volverse amigo del cuerpo» y priorizar la salud real por encima de las apariencias estéticas impuestas por el mercado.

