El canciller venezolano Yván Gil lanzó una advertencia urgente. Por ello, pidió a Trinidad y Tobago no permitir maniobras militares que amenacen la paz del Caribe y la región.
Este llamado surgió tras la llegada del buque USS Gravely a aguas trinitenses. En consecuencia, el navío estadounidense realizará ejercicios militares cerca de la frontera marítima con Venezuela.
Asimismo, Gil denunció una operación encubierta dirigida por la CIA. Según él, buscan atacar un buque militar y culpar a Venezuela para justificar una agresión internacional.
La paz del Caribe está en riesgo por maniobras militares encubiertas
Además, el ministro afirmó que en Venezuela se desmanteló una célula criminal vinculada a esta operación. Por consiguiente, la situación ha generado tensión diplomática entre ambos países caribeños.
A través de Telegram, Gil expresó que Venezuela actúa con firmeza. Por lo tanto, exhortó a Trinidad y Tobago a no prestarse para planes que desestabilicen la región.
“Es el mismo guion imperial del barco Maine y del Golfo de Tonkin”, dijo Gil. “En efecto, fabrican conflictos para imponer intereses ajenos a nuestra soberanía”, agregó.
Del mismo modo, el Gobierno venezolano notificó formalmente a Trinidad y Tobago sobre la operación. Espera que la isla actúe con responsabilidad y defienda la paz del Caribe.
La paz en el Caribe está en riesgos por maniobra militares encubiertas
Igualmente, Gil apeló al respeto entre pueblos hermanos. Confía en que los trinitenses no permitirán que su territorio se convierta en plataforma de guerra encubierta.
Mientras tanto, la presencia del USS Gravely ha generado preocupación en Puerto España. Habitantes y turistas observaron con inquietud las maniobras frente a sus costas.
Por lo tanto, el canciller reiteró que Venezuela no caerá en provocaciones. Sin embargo, advirtió que defenderá su soberanía sin titubeos ante cualquier amenaza externa.
En ese sentido, la primera ministra Kamla Persad-Bissessar fue interpelada directamente. Gil pidió que asuma su responsabilidad ante el Caribe y la historia en este momento crucial.
A la vez, organizaciones regionales han comenzado a pronunciarse. Piden transparencia, diálogo y respeto mutuo para evitar una escalada que afecte la paz del Caribe.
En resumen, este episodio recuerda la fragilidad geopolítica del Caribe. Es vital que los gobiernos prioricen la diplomacia y rechacen cualquier intento de desestabilización militar.
Finalmente, la paz del Caribe no debe negociarse. Es responsabilidad compartida protegerla con acciones firmes, diálogo sincero y compromiso con la estabilidad regional.

