La tensión diplomática entre Perú y México alcanzó un nuevo nivel tras declarar al presidenta Claudia Sheinbaum como persona non grata por su respaldo a Pedro Castillo.
Con 63 votos a favor, el Congreso peruano aprobó la moción que rechaza las declaraciones de Sheinbaum, calificándolas como injerencia en asuntos internos del país.
La frase “persona non grata” resuena con fuerza en Lima, donde se considera que el apoyo mexicano a Castillo representa una ofensa al sistema democrático nacional.
Perú declara persona non grata a Sheinbaum por injerencia diplomática
La moción fue impulsada tras el asilo político otorgado por México a Betssy Chávez, ex primera ministra del gobierno de Castillo, actualmente procesada por rebelión.
Durante el debate, la congresista María del Carmen Alva calificó la postura mexicana como arrogante y hostil, exigiendo una respuesta firme del Estado peruano.
Por su parte, la legisladora Susel Paredes pidió cautela, recordando que lo esencial es preservar las relaciones diplomáticas entre dos naciones históricamente hermanas.
El canciller interino de Perú, Hugo de Zela, anunció el quiebre de relaciones diplomáticas, marcando un giro radical en la política exterior del país.
La frase persona non grata se convierte en símbolo de una crisis que trasciende lo político y toca fibras sensibles de soberanía y respeto institucional.
Sheinbaum lamentó la decisión peruana, afirmando que está fuera de proporción, pero respetando la autonomía del Congreso de ese país.
Este conflicto revela cómo los gestos diplomáticos pueden escalar rápidamente, afectando vínculos históricos y generando repercusiones en organismos internacionales.
Mientras Chávez espera salvoconducto en la embajada mexicana, la tensión crece y los ciudadanos observan con preocupación el deterioro de los lazos bilaterales.
La frase persona non grata ya no es solo un término diplomático, sino una señal de ruptura que podría impactar en futuras alianzas regionales.
Es momento de reflexionar sobre el valor del diálogo, la prudencia política y el respeto mutuo entre naciones que comparten historia, cultura y desafíos comunes.

