Con maquinaria encendida y vecinos expectantes, arrancó el Plan Estadal de Vialidad en Jesús Enrique Lossada, marcando un hito para miles de habitantes y transportistas.
El gobernador Luis Caldera lideró el inicio de obras junto al alcalde Carlos Colina y voceros comunales, en una jornada cargada de promesas y esperanza colectiva.
Se intervendrán 9.9 kilómetros de carretera, distribuidos entre dos tramos clave: Lo de Doria-La Curva del Golfito y Cuatro Vías-El Muñeco, ambos en condiciones críticas.
En el primer tramo, se colocarán 7.300 toneladas de asfalto caliente tipo tres, beneficiando directamente a más de 20.000 personas y cuatro líneas de transporte.

Mientras tanto, en la parroquia San José, se aplicarán 4.500 toneladas de asfalto sobre 2.7 kilómetros, favoreciendo a 1.025 habitantes y tres rutas colectivas.
Plan Estadal de Vialidad mejora accesos productivos y fortalece la movilidad comunal
La ejecución del Plan Estadal de Vialidad busca rescatar vías fundamentales para el desarrollo agrícola y ganadero del municipio, especialmente en zonas rurales históricamente olvidadas.
Según el gobernador, estas obras consolidan el vínculo entre el Gobierno Bolivariano y las comunidades organizadas, que han exigido mejoras durante años sin respuesta efectiva.
Los consejos comunales celebran la intervención, pues permitirá mayor conectividad entre sectores productivos y facilitará el transporte de mercancías hacia centros urbanos.

Además, se espera que el asfaltado reduzca accidentes, mejore la seguridad vial y reactive el comercio local, golpeado por el deterioro de las carreteras.
Marisol Rincón, vocera de la Comuna Hugo Chávez, destacó que la transiltabilidad era casi nula, afectando incluso el acceso a servicios básicos y emergencias.
Este avance representa más que asfalto: simboliza dignidad, progreso y el derecho a transitar sin obstáculos por el territorio que se habita y produce.
Aunque falta mucho por hacer, el Plan Estadal de Vialidad marca un paso firme hacia la recuperación de infraestructura esencial para el bienestar colectivo.
Los habitantes esperan que estas obras no se detengan y se extiendan a otros sectores que también claman por atención urgente y soluciones concretas.
Es momento de que las autoridades mantengan el ritmo, escuchen a las comunidades y conviertan cada kilómetro asfaltado en una victoria ciudadana.
Jesús Enrique Lossada avanza con esperanza, confiando en que el Plan Estadal de Vialidad no sea solo promesa, sino transformación real y duradera.

