En el marco del inicio del nuevo año escolar, representantes de un estudiante de primaria hicieron pública una denuncia sobre presuntos actos recurrentes de acoso escolar, agresiones físicas y violencia verbal perpetrados contra su hijo durante tres años consecutivos en un importante colegio privado de la ciudad.
Según el comunicado emitido por los padres, la víctima —un alumno destacado en rendimiento académico y conducta que llegó a representar al estado en competencias nacionales— sufrió intimidación, maltrato físico y agresiones continuadas por parte de otro estudiante dentro de las instalaciones del plantel.
Señalamientos de omisión y falta de respuesta
Los afectados manifestaron que la situación fue expuesta de manera formal y recurrente ante las autoridades directivas y coordinaciones del plantel educativo durante los años de escolaridad en los que se registraron los hechos.
De acuerdo con el documento, la directiva habría evitado la aplicación de protocolos disciplinarios, así como la mediación directa mediante reuniones entre las partes involucradas. Asimismo, la representación legal e informativa del menor señaló que el caso fue llevado ante los organismos e instancias de protección del niño, niña y adolescente, así como ante entes de supervisión educativa local.
No obstante, denunciaron que hasta el momento no se han aplicado medidas sancionatorias ni correctivas efectivas por parte de las instituciones competentes, lo que obligó al estudiante a culminar su último año bajo la modalidad a distancia para resguardar su integridad física y emocional.
Llamado a la comunidad y alerta preventiva
Los promoventes de la denuncia enfatizaron que el agotamiento de los canales privados e institucionales motivó la difusión pública del caso para exhortar a la comunidad educativa y a otros padres a mantenerse alerta ante señales de bullying o acoso escolar. En la declaración se resalta la necesidad de que los planteles educativos y organismos del Estado garanticen un entorno seguro y resguarden la salud mental y psicológica de los estudiantes, evitando la minimización de situaciones de violencia en el aula.

