Venezuela como nunca antes afronta la embestida Imperial: El Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe determinan la estrategia critica de Trump, hacia la reafirmación neocolonial de América Latina.
La política de Donald Trump hacia América Latina no es una invención nueva, sino una reinterpretación moderna y agresiva de dos pilares fundacionales de la historia estadounidense el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe.
Bajo el lema de «America First» ideal del siglo XIX, EEUU en el ocaso imperialista arremete con un comportamiento político pendenciero, de dominación proteccionista y unilateral desconociendo principios, doctrinas, tratados y convenciones constitutivas del Derecho Internacional. Además de promover injerencias en países suramericanos, apuntalando a jefes de Estados dóciles, entreguistas y neoliberales (Miley, Kast, Noboa, Rodrigo Paz, Santiago Peña).
América para Norte América esencia de la Doctrina Monroe (1823), advertía – en su tiempo histórico – a las potencias europeas que no interfieran en el hemisferio occidental.
Hoy en día en la geopolítica de Trump, el enemigo no es el Imperio Británico o Español, sino los países Brics con sus ostensibles avances economico, financiero, comercial y militar los cuales son capaces de expandirse, mediante interrelaciones de respeto a la diversidad y condiciones sociopolíticas de los países.
En esta perspectiva, Trump no asume a América Latina como un socio soberano, equitativo y complementario sino como su «patio trasero» estratégico, fértil para la expoliacion de las riquezas naturales y dominación a través de actores políticos desnacionalizados.
Con base a tan desdeñable lógica estadounidense, de alinear a como de lugar a la región latinoamericana a sus intereses y obstruir la participación y alianzas de China en el hemisferio occidental, Venezuela está siendo agredida con bloqueo ilegal, medidas coercitivas unilaterales y un criminal asedio militar en el Mar Caribe.
En tal sentido, los EEUU asumen la seguridad hemisférica extinguiendo toda inestabilidad en la región: socialismo en Venezuela, resistencia en Cuba, dignidad soberana en Nicaragua, gobierno popular en Colombia, consolidación del Estado progresista en México y Brasil con su potencial hemiferico y geopolitica propia.
Ello responde a decisiones populares de paises Latinoamericanos soportados en la soberanía, la autodeterminación y la democracia. Son Estados Nacionales que encuentran para sus sistemas políticos viabilidad y factibilidad en alianzas económicas, financieras y comerciales con países que protagonizan el avance del proceso de transformación de la geopolítica hegemónica unilateral: China, Rusia, Irán, India entre otros que miran sus intereses representados, en un orden mundial pluripolar y multicéntrico.
A los efectos del gobierno estadounidense ese desenvolvimiento geoeconomico, son «amenazas latinoamericanas» procesadas como atentadoras contra su seguridad nacional, arrogandose en consecuencia el derecho de perpetrar intervenciones al margen del Derecho Internacional en lo económico, político y militar para restaurar un orden favorable, a sus objetivos hegemonoista.
El poder norteamericano ha concebido históricamente a América Latina como el primer anillo de seguridad y prosperidad, razón por la cual en las circunstancias de su decadencia imperialista, resulta de vida o muerte el control y usufructo del botín Suramericano (petróleo, gas, tierras raras, metales preciosos, etc.). La Doctrina Monroe ofrece el marco estratégico para expulsar a rivales extra continentales, mientras que el Destino Manifiesto le otorga la justificación «moral» para imponer sus condiciones de dominio a las Naciones.
En consciencia, esa visión anexionista y de divinidad impide una relación de pares, degenerando en una relación jerárquica donde la estabilidad del Sur es valiosa, solo en tanto, sirva a la vorágine capitalista del Norte.
Por Soc. Enrique Parra




