Leopoldo López enfrenta una solicitud oficial de revocación de nacionalidad, impulsada por Nicolás Maduro, tras sus declaraciones sobre una posible intervención militar en Venezuela.
El dirigente opositor, exiliado en España, respondió con firmeza en redes sociales, asegurando que jamás podrán quitarle lo que es: un venezolano libre.
Maduro presentó el recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia, alegando que López promueve acciones que atentan contra la soberanía nacional y la paz del país.
Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva, confirmó que también se iniciará el proceso para anular el pasaporte del opositor, quien permanece fuera del territorio venezolano.
La revocación de nacionalidad a Leopoldo López se fundamenta en la Ley contra el Bloqueo Imperialista, promulgada en noviembre de 2024 por el Ejecutivo.
Revocación de nacionalidad a Leopoldo López: ¿una medida legal o persecución política?
López expresó que su “delito” fue decir lo que millones de venezolanos piensan: que es necesario avanzar hacia una transición democrática en el país.
Además, reiteró su apoyo a operaciones militares en el Caribe, lideradas por Estados Unidos, para combatir el narcotráfico vinculado al gobierno venezolano.
El artículo 35 de la Constitución establece que ningún venezolano por nacimiento puede ser privado de su nacionalidad bajo ninguna circunstancia legal.
Diversos juristas y organizaciones de derechos humanos han cuestionado la legalidad de la revocación de nacionalidad a Leopoldo López, calificándola como represalia política y violación constitucional.
Mientras tanto, López insiste en que seguirá luchando por la libertad de Venezuela, sin importar las acciones que el gobierno tome en su contra.
La revocación de nacionalidad a Leopoldo López reabre el debate sobre el uso del poder judicial para silenciar voces disidentes en contextos autoritarios.
También pone en evidencia la fragilidad institucional cuando se intenta reinterpretar leyes para castigar opiniones políticas legítimas y públicas.
Es urgente que organismos internacionales evalúen la revocación de nacionalidad a Leopoldo y garanticen el respeto a los derechos fundamentales de todos los ciudadanos venezolanos.
La nacionalidad no debe convertirse en un instrumento de castigo. Debe proteger la identidad, la dignidad y el derecho a pensar libremente. Porque ser venezolano no depende de un documento, sino del compromiso con la verdad, la justicia y el futuro del país.

