Un fuerte movimiento telúrico de magnitud 5.2 en la escala de Richter sacudió las aguas del océano Atlántico frente al archipiélago de las Azores, en Portugal, la tarde de este martes 20 de octubre. El evento sísmico, registrado por los sistemas de monitoreo del Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA), generó alarma entre los residentes de las islas debido a la intensidad de la sacudida, aunque las autoridades locales actuaron con rapidez para evaluar la situación en las zonas habitadas más cercanas al epicentro.
Ubicación del epicentro e intensidad percibida
El sismo principal ocurrió exactamente a las 6:07 p.m. (hora local), localizándose su epicentro en el mar, a unos 39 kilómetros al oeste de la localidad de Ginetes, en el municipio de Ponta Delgada, situado en la isla de São Miguel. De acuerdo con los reportes técnicos, el temblor alcanzó una intensidad máxima de V/VI en la escala de Mercalli modificada en Ponta Delgada, lo que implica que fue sentido con claridad por la mayoría de la población y llegó a alarmar a numerosas personas, provocando el desplazamiento de objetos ligeros.
Monitoreo de réplicas y descarte de alerta de tsunami
La actividad sísmica en la región no se detuvo con el primer evento. Apenas 23 minutos después, a las 6:30 p.m., los sismógrafos del IPMA detectaron una réplica de menor escala, que alcanzó una magnitud de 3.4. Este segundo movimiento tuvo su epicentro ubicado a 37 kilómetros al oeste de Ginetes, confirmando la continuidad de la liberación de energía en la falla submarina. A pesar de la ubicación marítima de ambos eventos y de la magnitud registrada, el Centro de Información y Vigilancia Sismovolcánica de las Azores descartó de forma oficial la activación de cualquier tipo de alerta por tsunami para las costas del archipiélago.
Evaluación de daños y llamado a la calma
El Servicio Regional de Protección Civil y Bomberos de las Azores (SRPCBA) activó de inmediato los protocolos de emergencia e inspección en los municipios donde el sismo se percibió con mayor fuerza, incluyendo Ribeira Grande, Lagoa, Vila Franca do Campo y Povoação, así como en las islas vecinas de Terceira y Santa María. Tras las primeras evaluaciones de campo, el organismo emitió un comunicado oficial de tranquilidad para la población civil.
«Hasta el momento no hay informes de víctimas ni daños materiales relacionados con este suceso. Hacemos un llamado a la calma de la población», precisó el reporte de gestión de riesgos. Las autoridades locales recordaron la importancia de mantener la serenidad ante este tipo de fenómenos naturales, comunes en la región debido a su particular ubicación geográfica en la confluencia de placas tectónicas.

