En medio de una economía desafiante, el uso de monedas estables se ha convertido en una herramienta clave para proteger el patrimonio de los venezolanos. Venezuela ocupa el segundo lugar en adopción de criptomonedas en Latinoamérica, superando a economías como México y Argentina. Esta tendencia refleja una necesidad urgente de soluciones financieras más seguras y accesibles.
La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Bolsa de Valores de Caracas (BVC) firmaron un convenio para educar sobre criptoactivos. Este acuerdo busca democratizar el conocimiento sobre el uso de monedas estables, especialmente el USDT, ampliamente adoptado por ciudadanos y empresas. Según Aníbal Garrido, director de la Academia Cripto de la UCAB, la inflación impulsa a los venezolanos a buscar alternativas inmediatas para resguardar su valor.
Además, el Estado venezolano desarrolla políticas de asignación de criptoactivos mediante casas de intercambio autorizadas. Esto despierta el interés del sector privado, que ahora quiere aprender cómo recibir, transferir y convertir USDT para pagar nóminas o proveedores. El uso de monedas estables ya no es exclusivo del ciudadano común; se ha institucionalizado.
Garrido considera que Venezuela representa un caso de estudio global. En las últimas semanas, la demanda de formación sobre criptoactivos ha crecido exponencialmente. Por ello, la UCAB inició charlas y cursos en el campus de Montalbán, Caracas, para enseñar cómo iniciarse en el ecosistema cripto.
El proceso educativo incluye tres pasos: conocer qué son las criptomonedas, aprender a gestionarlas y finalmente adquirirlas. Plataformas como Crixto y Kontigo lideran el mercado nacional, mientras que otras internacionales también permiten operar desde Venezuela. El uso de monedas estables se ha convertido en una vía de empoderamiento financiero.
Este convenio entre UCAB y BVC marca un antes y un después en la educación financiera del país. Venezuela no solo adopta criptomonedas, las entiende y las transforma en oportunidades.

