La venta forzosa de Citgo intensifica la tensión en Venezuela, generando un debate político, económico y social que trasciende fronteras y despierta atención internacional significativa.
La vicepresidenta rechazó públicamente la operación, calificándola como un despojo de un activo estratégico, y aseguró que afecta directamente los intereses económicos de la nación.
Rodríguez afirmó que el Gobierno de Estados Unidos instrumentalizó un procedimiento judicial contrario a derecho, excluyendo al Ejecutivo venezolano del proceso correspondiente.
La funcionaria subrayó que Citgo constituye un patrimonio de Pdvsa valorado en 12.000 millones de dólares, con ingresos anuales estimados entre 4.000 y 5.000 millones.
Además, denunció que líderes opositores como María Corina Machado y Juan Guaidó colaboraron con Washington para usurpar representación venezolana y facilitar la pérdida de activos estratégicos.
Rodríguez vinculó la venta forzosa de Citgo con la retención de oro venezolano en Inglaterra, calificando ambas situaciones como maniobras destinadas a debilitar la soberanía económica del país.
Venta forzosa de Citgo y sus repercusiones internacionales
El tribunal de Delaware adjudicó la empresa a Amber Energy, filial del fondo Elliott Investment Management, por 5.900 millones de dólares, en una subasta organizada judicialmente.
La operación aún requiere autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense, lo que mantiene abierta una fase de incertidumbre.
La vicepresidenta reiteró que Venezuela no reconocerá la venta forzosa de Citgo y anunció medidas legales para responsabilizar a los promotores de esta operación internacional.
Analistas advierten que la decisión podría sentar precedentes para otros países con activos estratégicos en jurisdicciones extranjeras, generando riesgos adicionales en el ámbito económico global.
En Venezuela, la noticia ha provocado inquietud social, pues la pérdida de Citgo amenaza programas comunitarios y recursos destinados a proyectos de desarrollo nacional.
La venta forzosa de Citgo también abre un debate sobre la defensa de símbolos económicos que representan identidad nacional, memoria colectiva y resiliencia frente a presiones externas.
El caso Citgo se convierte en un llamado a la acción, destacando la necesidad de unidad política y estrategias jurídicas para proteger la soberanía venezolana.

