Un total de 58 familias venezolanas que perdieron sus hogares debido a recientes eventos sísmicos recibieron viviendas a través del Plan Venezuela Renace. Esta iniciativa, impulsada por el Gobierno Bolivariano bajo la gestión de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, busca dar respuesta habitacional inmediata y digna a los sectores más vulnerables afectados por desastres naturales en el país, garantizando la seguridad de los núcleos familiares damnificados.
Financiamiento y reubicación desde refugios temporales
El Banco del Tesoro desempeñó un rol fundamental en esta adjudicación al otorgar los financiamientos necesarios a las familias afectadas. Los beneficiarios provienen de diversas localidades del estado La Guaira, tales como Tanaguarenas, Catia La Mar, Caraballeda, Playa Grande y Caribe. Asimismo, la medida priorizó a un grupo de personas que se encontraban residiendo de manera temporal en los campamentos transitorios José Gervasio Artigas, ubicado en Propatria, y Rafael Napoleón Baute, en Petare, ambos apadrinados por la entidad bancaria y la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban).
Nuevo urbanismo en Charallave
Los nuevos propietarios recibieron formalmente las llaves de sus viviendas ubicadas en el urbanismo Mirador de Caiza, en Charallave, estado Miranda. Este traslado representa una solución definitiva para decenas de personas que dependían de la asistencia estatal en refugios tras haber perdido la totalidad de sus bienes materiales en la catástrofe natural ocurrida hace cuatro meses.
Acto de entrega y compromiso institucional
Durante la ceremonia oficial de adjudicación celebrada en la torre del Banco del Tesoro, Jimmy Berríos, viceministro de Economía Digital, Banca, Seguros y Valores y presidente de la institución financiera, destacó el esfuerzo conjunto de los equipos técnicos y sociales. Berríos estuvo acompañado por la superintendenta de Sudeban, Anmy Pérez, y la presidenta de la Fundación Misión José Gregorio Hernández, Carolina Rojas, quienes coincidieron en la importancia de reconstruir no solo infraestructuras, sino también la estabilidad emocional y social de las comunidades afectadas.

