Miles de devotos se congregaron en la plazoleta de la Basílica de San Juan de Dios para presenciar la solemne Bajada de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. El evento marca el inicio formal de las fiestas patronales de este año, marco en el que se conmemoran 317 años de la renovación milagrosa de la sagrada tablita y 84 años de su coronación canónica.
Bajo una pertinaz llovizna —considerada por la feligresía como una bendición divina— la patrona de los zulianos descendió de su altar bajo el lema pastoral: «Reina del universo, esperanza de nuestras vidas: danos consuelo, paz y alegría».

Llamado a la unidad y la reconstrucción
La eucaristía central fue presidida por el Arzobispo de Maracaibo, Monseñor José Luis Azuaje Ayala, quien durante su homilía exhortó a los creyentes a trabajar unidamente por la reconstrucción del país y a apostar por un desarrollo humano integral.
El acto contó con la presencia de autoridades regionales y locales. El gobernador del Zulia, Luis Caldera, ratificó el compromiso del ejecutivo regional para garantizar el despliegue de seguridad y la logística del cronograma festivo, que contempla la celebración del Día del Gaitero, el Festival de la Gaita y diversos encuentros culturales.
«Al ver a la Virgen saltan las lágrimas y el corazón se acelera; pedimos a la madre de Dios mucha paz, fuerza y unidad para todas las familias», manifestó Caldera.
Por su parte, el alcalde de Maracaibo, Gian Carlo Di Martino, destacó el fervor del pueblo zuliano y la trascendencia del inicio de las festividades marianas. «Agradecemos esta convivencia y este amor por nuestra Virgen. A ella le pedimos seguir adelante con fuerza, salud y esperanza camino a la gran misa del 18 de noviembre», señaló.
Fe y solidaridad: pilares de las festividades
Dessiree Fernández, presidenta del Concejo Municipal Bolivariano de Maracaibo, resaltó el impacto espiritual de la ceremonia y catalogó el clima como un augurio de renovación para la nación.
«Esta agua de bendición es una muestra de que Dios está con nosotros y protege a un pueblo creyente. Ver a la Virgen de frente genera una emoción inmensa; es un momento de mucha fe y sentimiento», expresó la titular del cuerpo edilicio.
En esta edición, las fiestas patronales conjugan la devoción religiosa con la labor social. La Arquidiócesis de Maracaibo habilitó centros de acopio y jornadas de recolección de insumos para prestar asistencia a las familias damnificadas por los recientes sismos registrados en el país.

Con el despliegue de los Servidores de María y el acompañamiento masivo de los devotos, la Bajada de la Chinita reafirma la identidad cultural de la región y consolida a la patrona zuliana como símbolo de paz, esperanza y cohesión en el occidente venezolano.


