Ian Watkins, el exvocalista de Lostprophets resultó asesinado, luego que lo atacaran brutalmente en prisión. El incidente ocurrió en la prisión de Wakefield, conocida como “la mansión de los monstruos”, durante la mañana del sábado.
Dos reclusos emboscaron al cantante británico y le cortaron el cuello con un arma improvisada. A pesar de la rápida intervención de los servicios médicos, Watkins murió desangrado en el lugar. Ian Watkins asesinado en prisión se convirtió en tendencia por la gravedad del ataque.
El músico cumplía una condena de 35 años desde 2013, tras admitir 13 delitos sexuales contra menores, incluyendo la tentativa de violación de un bebé. Su historial criminal lo convirtió en blanco de múltiples agresiones previas dentro del penal.
Los agresores, de 25 y 43 años, quedaron detenidos y permanecen bajo custodia policial. Una fuente cercana al caso declaró que el ataque lo planificaron y que incluso superó los estándares de violencia habituales en la prisión.
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Watkins ya lo habían apuñalado en 2023 por otros tres internos. En esa ocasión, lo trasladaron al hospital con heridas graves. Ian Watkins asesinado en prisión refleja el alto riesgo que enfrentan ciertos reclusos con antecedentes especialmente repudiables.
El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad en centros penitenciarios británicos
El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad en centros penitenciarios británicos. Las autoridades investigan cómo los atacantes lograron fabricar el arma y acceder a Watkins sin que los detectaran. El Ministerio de Justicia aún no ha emitido un comunicado oficial.
El asesinato ha generado reacciones divididas en redes sociales. Algunos condenan la violencia, mientras otros recuerdan los crímenes del cantante. Ian Watkins asesinado en prisión deja una marca en la historia del sistema carcelario del Reino Unido.
Este hecho pone en evidencia las fallas estructurales en la protección de internos, incluso aquellos con delitos graves. La investigación sigue en curso.
El asesinato de Ian Watkins en prisión reabre el debate sobre seguridad y justicia penitenciaria británica.

