En los últimos meses hemos observado cómo varias organizaciones políticas realizan actividades en donde informan que 100 o 200 dirigentes, que eran de un partido se fueron para otra tolda política. Lo curioso es que esos dirigentes saltan de una organización política si es opositora para otra opositora y si es oficialista se van para el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).
Son muy pocos los casos en los que una organización política de la oposición logra captar apoyos masivos de militantes del PSUV o en los que el partido de gobierno atrae a la oposición.
La política en Venezuela es muy aburrida y predecible y en muchos casos es cíclica. Para el año 2024 se realizarán elecciones presidenciales, si la oposición no se une, el PSUV va ganar con el candidato que ellos elijan a lo interno.
Si Manuel Rosales quiere participar en unas primarias para ganarlas necesitaría una alianza con los partidos políticos Fuerza Vecinal y Acción Democrática. Entendiendo que Fuerza Vecinal tiene su organización fuerte en los estados Miranda y Nueva Esparta, y Acción Democrática en los andes venezolanos.
Por otra parte, si Fuerza Vecinal presenta un candidato y quiere ganar necesita hacer alianzas con Un Nuevo Tiempo, Futuro y Acción Democrática.
Mientras que si Acción Democrática presenta un candidato necesita hacer alianzas, así le pasa al G-4, si cualquiera de ellos quiere aspirar ganar unas primarias en la oposición, deben construir alianzas.
El gobierno estimula la confrontación en sectores de la oposición para lograr divisiones, esa la mejor arma que tiene el gobierno para vencer a sus contrarios: estimular las divisiones y la abstención.
Ya los partidos deben dejar de pescar en pecera y salir a pescar en el mar. Para lograrlo se hace necesario salir a recorrer el país, desde los sectores más vulnerables hasta las zonas urbanas.
No es lo mismo hacer política en Tucupita que en Caracas. Cada región y municipio se comportan diferentes y es la razón por la cual se hace necesario conquistar a los líderes de cada sector para volver a la política.
Cómo lo dijo Sebastián Landaeta: «Los peces domados al sacarlos de una pecera pueden convertirse en pirañas».
RDN/Jesus Castillo Molleda

